La mejor cárcel de Colombia está en Bogotá

La primera Alcaldía de Enrique Peñalosa renovó por completo este centro de reclusión. Ahora, 16 años después, busca una importante certificación internacional. El equipo periodístico del Portal Bogotá realizó un especial multimedia para conocer, a fondo, una cárcel distinta en Colombia.


¿Por qué la Cárcel Distrital es la mejor del país?

En medio del desolador panorama penitenciario de Colombia la Cárcel Distrital se convirtió en un modelo de reclusión y de respeto por los Derechos Humanos. En centros penitenciarios de Bogotá viven en hacinamiento y en condiciones infrahumanas más de 12 mil detenidos. La ‘Distrital’ es la única cárcel del país que no enfrenta esta problemática.

A finales de 1999, siendo alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, se dio la renovación del nuevo centro carcelario que contó con una inversión de 16 mil millones de pesos. La nueva edificación se transformó en un enorme búnker con cuatro garitas de 12 metros de alto que se asemejan a torres de control de un aeropuerto. En ese entonces se amplió su capacidad para 1.032 internos. Con la remodelación, la cárcel se dotó con un circuito cerrado de televisión, 96 cámaras, control de acceso, detección de intrusos, monitoreo técnico y sistema de perifoneo.

Dieciséis años después de su remodelación, nuevamente bajo la administración del alcalde Enrique Peñalosa, la cárcel está buscando la certificación internacional para convertirse en ejemplo en Suramérica por la Asociación Americana de Correccionales. La visita técnica de las autoridades carcelarias se realizó el pasado 11 de abril en donde se evaluó si se cumple parcial o totalmente con los protocolos exigidos para ese reconocimiento.

La ‘Distrital’ es la única cárcel del país para hombres y mujeres. Los internos están distribuidos en 6 pabellones: Esperanza, Básico, Autonomía, Transición, Opción, y Libertad. El centro penitenciario cuenta con 10 talleres para que los internos, que en su mayoría cumplen condenas por hurto y porte de estupefacientes, aprendan a desempeñarse en diferentes programas, no sólo para rebajar sus penas, sino también para trabajar en actividades similares cuando salgan libres.

Los internos están uniformados, cuando ingresan la guardia les da saco, camiseta, pantalón, cobija, manta, colchoneta, cepillo de dientes y crema dental. La comida está a cargo de nutricionistas y dietistas. Diariamente reciben desayuno, almuerzo, cena, dos refrigerios y un tinto.

Dos médicos, dos odontólogos y un equipo de 50 personas, entre trabajadores sociales, terapeutas, sicólogos y sociólogos, se encargan de la salud física y mental de los reclusos.

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La Cárcel Distrital, a punto de convertirse en un ejemplo en Suramérica

Visitar la Cárcel Distrital es encontrarse con lo inesperado, pues ante el panorama desolador que se vive en los centros penitenciarios de Bogotá, en este lugar los derechos humanos son los protagonistas.

Los internos, a pesar de los errores que los condujeron a estar entre barrotes, son tratados como personas y son corregidos por un equipo de profesionales que dedica la mayor parte de su tiempo a brindarles oportunidades, no solo para que aprendan nuevos saberes, también para convertirlos en mejores ciudadanos y así cuando recuperen su libertad, el proceso de resocialización sea menos traumático.

Una pesada puerta de metal separa la libertad del encierro en la Cárcel Distrital, la única penitenciaría de Bogotá para hombres y mujeres. En este lugar el tiempo parece detenerse y solo la calidez humana del personal administrativo y de los 176 guardianes hace que se mitigue la pena de los internos.

Los fríos y largos pasillos del recinto carcelario conducen con suspenso a los pabellones en donde se encuentran gratas sorpresas, inimaginables para una cárcel colombiana. Allí se observan espacios amplios y limpios, con cero hacinamiento.

La capacidad de la cárcel es de 1.028 internos y hay 813, de los cuales 32 son extranjeros. A veces las comparaciones son odiosas, como se dice popularmente; sin embargo, hay casos que lo ameritan. La Cárcel Distrital es un ejemplo de lo que está bien hecho y de que sí se puede crear un centro de reclusión con respeto por los demás, sin importar los delitos que se han cometido. A diferencia de la ‘Distrital’, en donde no existe sobrepoblación, en las cárceles La Modelo y La Picota el hacinamiento supera el 70 por ciento. Una cifra preocupante.

Los internos de la ‘Distrital’ siempre están bien presentados. Lucen su uniforme y jamás se les ve despeinados, pues los hombres acuden a la peluquería, que está dentro de la cárcel, cada mes. Igual pasa con las mujeres que desean cortarse el pelo. A parte de lucir impecablemente, siempre están dispuestos a ocupar el tiempo libre en los talleres de capacitación que se dictan en madera, artesanía, danza, deporte y alfabetización. Esta formación es guiada por profesores del Sena y Canapro, quienes les enseñan a fabricar bolsos, bisutería y prendas de vestir, que son de tan buena calidad, que ya tiene una marca propia: Huizú, que traduce un nuevo comienzo. Estas muestras de productividad son presentadas en ferias artesanales que se realizan a menudo en el centro carcelario.

En la actualidad se desarrolla un proyecto piloto de Teletrabajo en donde se abre la oportunidad para un grupo de 50 internos, quienes ya fueron capacitados para poder trabajar vía internet. Para ello, la cárcel cuenta con un 'Punto Vive Digital' del Ministerio de las TIC, con el que se busca, según Nalda Suárez, privada de la libertad hace 20 meses, “concretar el apoyo de la empresa privada para iniciar y comenzar a recibir un sueldo”.

“Aquí permanentemente se tiene en cuenta al ser humano, no al delito que éste cometió. Lo que buscamos es que la gente durante su estadía aquí tenga condiciones dignas y que aproveche el tiempo aprendiendo un arte o practicando un deporte”, afirma la directora de la Cárcel Distrital, Sonia Peñón.

Para guiar la situación legal, los 484 internos sindicados o los 329 condenados gozan del acompañamiento jurídico conformado por dos abogados, quienes se ocupan de atender las inquietudes y consultas de los internos sobre el avance de sus procesos. “Para los condenados se tramita con el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, el traslado a un penal y se abre cupo para recibir más indiciados. La cárcel cuenta con un cónsul de derechos humanos que recibe las quejas y les da tramite ante la dirección”, cuenta Ana Vanegas, responsable del grupo jurídico.

La seguridad en la cárcel no solo es apoyada por los guardas de vigilancia, también por un sistema de última tecnología que coordina la apertura y el cerramiento de las pesadas puertas que separan los pabellones y los diferentes espacios. Al ingresar a la cárcel, lo primero que se ve es el Centro para la Mitigación de Sustancias Psicoactivas, un pabellón en donde 140 internos reciben atención especializada por parte de un equipo de terapeutas, médicos, psicólogos y trabajadores sociales de la Secretaría de Salud que pretenden calmar la ansiedad de los consumidores y así evitar el deterioro de su salud.

Para reforzar la mitigación del consumo de sustancias psicoactivas, la Cárcel Distrital implementó este año una unidad canina compuesta por tres guías y tres perros, 'Baco' de 16 meses, 'Thor' de 20 y 'Ada' de 18. Estos perros fueron adiestrados en la Escuela de Guías de Facatativá, que vigilan durante las visitas para impedir el ingreso de droga.

Adicional al tratamiento para mitigar el consumo de alucinógenos, la Distrital cuenta con una Unidad Básica de Atención (UBA - Hospital de San Cristóbal) que presta servicios de primer nivel en prevención y promoción en salud mediante atención médica y odontológica, con procedimientos de primeros auxilios y medicamentos determinados en el Plan Obligatorio de Salud (POS).

Bajo el programa 'Cuál Es Tú Parche', instituciones educativas visitan frecuentemente la cárcel para obtener testimonios de vida de los internos hacia los estudiantes, en donde se recalca no caer en el delito y valorar el don preciado de la libertad. El Cuerpo de Custodia y Vigilancia le apuesta más al trato humano y digno con los internos que a ser unos 'Rambos'. Se busca preservar el orden y la integridad de los internos, visitantes y personal administrativo con respeto y sensatez, comenta José Ordóñez, coordinador de la seguridad.

Continuamente en la cárcel se validan los procesos que se aplican en la Atención Integral Básica a los privados de la libertad, motivo por el cual la Cárcel Distrital esta certificada por el Icontec con el ISO 9001 de 2008 y la NSTGP 1000 de 2009. Por todas estas buenas prácticas, está a punto de convertirse en el primer centro carcelario de Suramérica en recibir la acreditación internacional por parte de la Asociación Americana de Correccionales lo que la convierte en un modelo a seguir.

La visita técnica de las autoridades carcelarias se realizó el pasado 11 de abril, en donde se evaluó si se cumple parcial o totalmente los protocolos para otorgar la certificación. De obtenerla, la cárcel se beneficiaría con mejores sistemas de vigilancia, incrementaría las capacitaciones para guardianes y personal administrativo y reforzaría los programas para evitar la vulneración de los derechos humanos así como los de capacitación.

Algo de historia…

La 'Distrital' como se le conoce en la jerga de los internos fue creada por acuerdo del Concejo el 17 de mayo de 1934, su construcción fue terminada e inaugurada en 1938, contaba con siete pabellones y su capacidad era para 450 personas.

Con el paso de los años esta edificación se volvió vieja e inapropiada para albergar presos, allí lo que se veía era hacinamiento e insalubridad. En esa cárcel era más fácil para un interno 'volarse' por unos muros bajos y agrietados hacia las casas del barrio Calvo Sur que quedarse allí.

A finales de 1999, siendo alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, se dio la renovación del nuevo centro carcelario que contó con una inversión de 16 mil millones de pesos. La nueva edificación se transformó en un enorme búnker con cuatro garitas de 12 metros de alto que se asemejan a torres de control de un aeropuerto. Ampliando su capacidad para 1.032 internos distribuidos en 6 pabellones rebautizados: Esperanza, Básico, Autonomía, Transición, Opción, y Libertad.

Otro de las prácticas llamativas al interior de la cárcel es la preparación de los alimentos que consumen los internos durante el día. Este proceso cuenta con todos los estándares de higiene necesarios y menús balanceados, supervisados por nutricionistas y bajo las órdenes del contratista encargado del suministro de las tres raciones diarias.

 

Así es la Cárcel que marca la diferencia en todo el país

En Bogotá hay un sitio destinado a la reclusión que hoy en día marca la diferencia gracias a su filosofía de Derechos Humanos, dignidad, y atención integral. La Cárcel Distrital es un modelo y ejemplo a seguir para otras cárceles. El equipo periodístico del Portal Bogotá (www.bogota.gov.co)  recorrió, durante dos días, los pasillos, pabellones y oficinas de esta institución para entender su funcionamiento y conocer su lado más humano.

Jorge Luis Hernández es un instructor del Sena, a cargo del Centro de Tecnologías de la Construcción y de la Madera que sobresale en la Cárcel Distrital de Bogotá. Ese lugar es apenas uno de los talleres que hay en este sitio de reclusión, donde los presidiarios se forman y aprenden de madera y carpintería.

“A través de los talleres de formación se hace un proceso de enseñanza, aprendizaje, creación y desarrollo de producto, en el caso de maderas se crean objetos artesanales que podrían convertirse en una idea de negocio, en una unidad productiva cuando queden libres”, cuenta Hernández.

La Distrital está bien dotada para la oferta de sus talleres en cuanto a materiales y maquinaria se refiere, en algunos, como en el de madera, parte de la revisión y mantenimiento de los equipos lo hacen los mismos alumnos bajo la autorización y supervisión del tallerista. La maquinaria la proporciona la cárcel así como los materiales que en ocasiones también son dados por los familiares cuando se trata de un proyecto especial o por donaciones.

Los talleres que ofrece la cárcel son: maderas, telares, rancho (alimentación) y panadería, lavandería, confección, peluquería, punto digital, CAMAD, screenn y serigrafía, estuco y taller intrapabellón.

Estas formaciones en diferentes actividades se utilizan para redención de pena, capacitación y resocialización de las personas privadas de la libertad. Las asignaturas, áreas y alumnos dependen de un proceso de evaluación y valoración, el cual se da por un consejo que evalúa a los internos de acuerdo a sus aptitudes y a su nivel de seguridad, que determina si está capacitado para realizar algún taller.

El nivel de comportamiento y los gustos y habilidades son factores valorados por un equipo profesional que da un resultado de perfil y asignatura para recibir la capacitación a la cual se debe inscribir. Cada tres meses se cumple el ciclo y de esta manera, pueden pasar por diferentes talleres. En el proceso salen productos que en ocasiones ellos guardan con cariño como recuerdo de su aprendizaje, otros, se los dan a sus familias para que ellos los comercialicen para ayudas de gastos de la casa.

El taller de Servicio de alimentos está dividido en capacitación, elaboración y beneficio. Los internos reciben una bonificación mensual correspondiente a un Salario Mínimo Mensual Legal Vigente (SMMLV), el cual es consignado por el contratista en las cuentas que ellos autorizan y a ellos se les entrega el desprendible original de la consignación. A las personas postuladas para este taller se les practica unos exámenes correspondientes para manipular alimentos.

Hay un cocinero por parte del contratista que los entrena una vez ingresan al rancho. Empiezan la capacitación con el lavado del menaje (taza y vaso donde se sirve el alimento) y lavado de ollas. Posteriormente se van rotando cada 15 días por cada puesto de trabajo (carnes, dietas, prealistamiento para sopas, tubérculos, jugos, ensaladas, almacenamiento, aseo - limpieza y desinfección) y ahí van escalando de acuerdo a su capacitación y a su ritmo.

Los pasillos cuentan con 23 celdas individuales. Una parte se conoce como la de Seguridad, que recluta a las personas más conflictivas con el fin de aislarlas para que no hagan ni les hagan daño; la otra es la de Sanidad, con las personas que requieren algún tipo de cuidado especial a nivel de salud.

En boca de los internos

Erik de Jesús Mendoza, nativo de México, 20 años de edad, 18 meses en Colombia y 14 de ellos en la Cárcel Distrital, junto con un venezolano, son los encargados del taller de peluquería. “Con este taller ayudamos a todos los privados de la libertad para que tengan una buena presentación con la peluqueada”. Son ellos dos los que peluquean a todos los varones de la entidad a la vez que reducen su pena con esta labor.

Cursando noveno semestre de Administración de empresas en la UNAD (Universidad Nacional Abierta y a Distancia), Roni Alexis Mangual Muñoz, un nariñense que lleva 10 meses en la Cárcel Distrital, le saca gran provecho al Punto Vive Digital. “Mi experiencia de estudio ha sido muy buena, gracias a que soy el único que esta haciendo los estudios superiores en la cárcel, he podido influenciar de manera positiva a los compañeros que se han dejado contagiar con el bicho del estudio”.

Roni desarrolla sus estudios a través de materias virtuales, por skype se comunica con los tutores, por teléfono y correos electrónicos con los compañeros de la U y con el grupo de trabajo (tutor, director de curso y los cuatro compañeros de estudio que hacen con él esta carrera) interactúa a través de la plataforma de la institución educativa.

Asegura que el apoyo que le ha brindado la institución ha sido definitivo para su avance y el logro de su anhelo de ser profesional. Cuenta que la directora de la cárcel, Sonia Patricia Peñón Niño, ha dado las autorizaciones necesarias para permitirle su acceso al Punto Vive Digital y así poder continuar con sus estudios superiores.  Por su parte, la universidad sabe que este alumno está privado de la libertad, pues se le envió un comunicado desde la cárcel para que le facilitaran el material de trabajo.

Roni  se sigue esforzando sin desfallecer, pensando en su superación personal y en su familia conformada por su esposa y sus dos hijos. En su libertad trabajaba en la policía.

¿Qué es el Punto Vive Digital?

María Teresa Pinzón, Terapeuta Ocupacional de la Cárcel Distrital explica que el Punto Vive Digital fue creado en el año 2013 para desarrollar capacitación y alfabetización digital con personas privadas de la libertad a nivel nacional. “Lo especial es que podemos hacer uso de éste con otras actividades, por ejemplo, desarrollamos la capacitación en actividades de teletrabajo (con el apoyo del Ministerio de Trabajo y de las TIC); como prueba piloto, se avanza con capacitación en Word, Excel, Seguridad informática e informática básica”. El punto también se utiliza para realizar entrevistas virtuales de las personas privadas de la libertad con familias que están en el extranjero o en otras ciudades de Colombia.

Este taller tiene normas y reglamento de uso, por ejemplo, el uso de internet no se permite por cuestiones de seguridad. En el punto siempre hay una persona responsable que los guía en la capacitación. Este taller hace parte de la redención de pena.

¿Cómo disminuir el consumo de sustancia psicoactivas?

El centro de atención a drogodependientes es una estrategia en salud que brinda una atención integral a todas las personas privadas de la libertad con problemática de consumo de sustancias psicoactivas para mitigar consumo, riesgo y daño. Aída Lizcano Moure, trabajadora social de la Cárcel Distrital, dijo que la función es disminuir el consumo a través de los talleres y de la atención terapéutica.

“Contamos con un equipo interdisciplinario, conformado por psicólogos, psiquiatras, enfermera jefe, trabajador social, terapeuta ocupacional, licenciado en artes y licenciado en educación física. Trabajamos todos los factores, los biológicos, psicológicos y sociales, con el objetivo de que estos muchachos entren nuevamente a la resocialización e inclusión social en el momento de la salida a su libertad”, explicó Lizcano Moure.

“Al salir a la libertad nosotros hacemos un seguimiento durante seis meses, donde evaluamos la mitigación de consumo y la inclusión social, también revisamos si el muchacho ha podido hacer vínculos laborales, sociales y familiares. Si no ha logrado nada de lo anterior, cuando ellos salen de acá y quieren continuar en el proceso de mitigación, de acuerdo a la localidad donde viven, nosotros movilizamos un centro de atención móvil para que lo sista”, agregó la funcionaria.

Un pabellón especial

El pabellón Transición tiene una connotación especial de los delitos, por ello, las personas que están recluidas allí no pueden asistir a los talleres en sus espacios asignados ya que no se les permite salir de este espacio. Pensando en mitigar la ansiedad y el estrés que puede generar el estar reducido en un lugar aún más pequeño, se puso en marcha hace aproximadamente cuatro meses una prueba piloto con el taller intrapabellón que ha tenido gran acogida y muy buenos resultados.

En este se les hace actividades relacionadas con deportes y juegos de mesa, tejidos, manualidades y origami con sus talleristas respectivos y en compañía de un psicólogo.

Daniel Sánchez, tallerista de acondicionamiento físico, recreación y deportes y que tiene bajo su responsabilidad este taller, cuenta que actualmente hay 40 alumnos de educación física que redimen tiempo de condena aquí y aclaró que no todos los que lo practican se les redime, solamente a los que están inscritos y tienen el carné de acondicionamiento físico, pero que aún así todos adquieren compromisos.

“Todos tienen responsabilidad con el pabellón, con el amigo, con el compañero, respeto por las normas de convivencia que hay acá y todo esto hace que este sea un taller integral”.

Y en lo social…

El trabajo social y de psicología ha sido una estrategia fuerte. En esta parte se desarrolla el tema familiar, de las visitas, casos especiales como la muerte de alguien importante, la noticia de su condena o de alguna infidelidad.

También se cuenta con el servicio de terapia ocupacional, odontología, inducción a la cárcel en los procedimientos generales, normas, reglas, hábitos, horarios, actividades, etc. y después de pasar por todo el equipo de profesionales y su valoración, se va perfilando al privado de la libertad frente a las diferentes ocupaciones en las que puede desarrollarse.

Las comunidades religiosas son de gran ayuda, pues se trabaja mucho el tema espiritual enfocado especialmente a la reconciliación con Dios desde la lógica de cada cual y de tratar de encausarse frente a lo que es socialmente válido.

Los internos cuentan también con un sistema de salud. El 85 o 90 % con la EPS implementada al interior y el 10 o 15 % con el régimen contributivo. En el primer nivel de atención la Unidad Básica de Atención Médica (UBA) se maneja medicina general, odontología general, enfermería, inyectología, pequeños procedimientos que se pueden realizar acá en chequeo y consulta permanente. Se presta también servicio de laboratorio y el suministro de los medicamentos básicos correspondientes y que están incluidos en el POS (Plan Obligatorio de Salud).

En cuanto a la atención de segundo, tercero y hasta cuarto nivel de complejidad se maneja con la EPS establecida en la institución, que desde el año 2012 es Capital Salud, la cual, por intermedio del apoyo de la Secretaría de Salud aceptó acoger a esta población como población especial a cero costo para ellos con cargo al fondo financiero FOSYGA.

Cuando el doctor emite una remisión para algún especialista se recogen las autorizaciones y se llevan a los hospitales de la red pública de influencia de la cárcel: Santa Clara, La Victoria y San Blas y se gestiona o tramita ya la cita o procedimiento directamente en el hospital, de acuerdo a sus agendas con los especialistas.

Esta es una radiografía de lo qué es la Cárcel Distrital de Bogotá, el centro de detención que está ad portas de convertirse en el reclusorio ejemplo en Suramérica.

 

La Distrital, una cárcel donde se cumplen condenas y sueños

Un lugar donde se vive, se siente y se respira diferente. El ambiente es denso, pero a la vez acogedor; y aunque la iluminación es escasa, es suficiente para dejar ver el calor humano de los guardas de seguridad y del personal administrativo que trabajan en la cárcel y que logran hacer menos notorio la amargura que se puede llegar a sentir tras las rejas.

Entrar a una cárcel es ingresar a un mundo distinto. La mirada de sus moradores refleja tristeza, curiosidad, y temor. Todo lo que se puede apreciar permanece bajo llave, tras las rejas y la mirada inquisidora de 60 personas que vigilan, las 24 horas, cada rincón de la Cárcel Distrital, una pequeña metrópoli que acoge a más de 800 personas procedentes de distintas partes de Colombia y el mundo.

Alimentarlos es una tarea titánica, pero el trabajo y el esfuerzo del equipo encargado permite que los privados de la libertad reciban comida digna durante el tiempo que permanezcan recluidos. Por tres meses, la ingeniera de alimentos realiza un trabajo intenso con la nutricionista, y después, basadas en el perfil epidemiológico, niveles de estrés y ansiedad, estado muscular e infraestructura del “rancho” de la Cárcel, establecen los alimentos que recibirán los internos.

El día para ellos comienza muy temprano. A las 6:00 a.m. ya están enfilados y listos para recibir el primer alimento del día: el desayuno. A las 7:30 a.m., casi dos horas después, toman el primer refrigerio. El almuerzo inicia antes del medio día, a la 1:45 p.m. nuevamente se entrega el segundo refrigerio y a las 4:00 p.m. sirven la comida. A las 6:00 p.m. les ofrecen un tinto junto a un anuncio manifiesto de que es la hora de dormir.

“Cada 22 días inicia un nuevo ciclo de alimentación, pues los 21 menús establecidos para cada día se acaban y es necesario comenzar de nuevo. Festividades como Navidad, Semana Santa o Día de la Madre, no se quedan por fuera, pues también para estos días hay un listado de 18 menús del cual pueden elegir”, explica Myriam Acero, ingeniera de alimentos de la Cárcel Distrital.

Tener una condición de salud especial no es impedimento, pues la Cárcel Distrital prepara también comida especial para esta población, que está repartida en otra zona y tiene horarios de alimentación diferenciales y previamente establecidos.

Los alimentos son preparados por 12 personas privadas de la libertad, elegidas con mucho rigor por una junta de estudio que solicita minuciosos exámenes médicos y una certificación en manipulación de alimentos. Su trabajo es apoyado por un cocinero, un nutricionista y un ingeniero de alimentos enviado por el contratista que suministra los insumos para esta vital labor.

Estos privilegiados adquieren experiencia a diario con su trabajo en la cocina, pero además, son premiados con una bonificación diaria de $22.982, que puede convertirse en un salario mínimo si completan 30 días laborados durante un mes. Además, las 8 horas de trabajo diarias son descontadas de la pena que purgan como premio a su servicio en la institución.

Los habitantes de esta pequeña ciudad son considerados una población vulnerable. Gracias a su situación, desde 2008 las personas que están privadas de la libertad en esta Cárcel tienen la oportunidad de iniciar o terminar sus estudios, e incluso podrían cursar una carrera universitaria.

La alfabetización es el primer paso. En este primer ciclo se ubican con mucha expectativa aquellos que no saben nada y allí, durante seis meses, les enseñan a leer y escribir. El segundo ciclo corresponde a la básica primaria, y al salir de ahí, los estudiantes se alistan para recibir sus clases de bachillerato. Sexto y séptimo, los primeros cursos de la secundaria, se realizan en el tercer ciclo, y en el cuarto nivel, tras terminar octavo y noveno, los estudiantes se ubican en el peldaño que los lleva a la educación básica media.

Aquí es donde se genera el cambio, pues los dos últimos cursos, décimo y once, deben ser tomados semestralmente, es decir, los privados de la libertad tardarán un año más en terminar su bachillerato.

En el tercer piso de la Cárcel Distrital se desarrollan estos espacios educativos, allí los 145 estudiantes activos a la fecha, tienen disponibles seis aulas, una para cada ciclo, totalmente equipadas para realizar sus actividades en compañía de seis maestros.

“Nuestro proceso es un modelo flexible, pues partimos del conocimiento que tiene el estudiante más no de lo que nosotros sabemos. En ese orden de ideas la metodología y la dinámica se dan a diario, a veces llego a la clase con un tema pero de ese tema salen muchas cosas que cambian lo que llevaba preparado, sin embargo la esencia sigue igual”, señala Nubia Acosta, coordinadora del proyecto Canapro en la Cárcel Distrital.

Los estudiantes toman sus clases de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 11:00 a.m. gracias al aporte que hace la Casa Nacional del Profesor, costeando dos días más de servicio educativo, pues en otras cárceles, estos programas trabajan nueve horas cada semana.

“Los certificamos mediante el Colegio Canapro, entonces el certificado de ellos por ninguna parte dice Cárcel Distrital, eso sería violar su derecho a la libre educación. Los certificamos como cualquier estudiante, se gradúan con ceremonia de grado, honores, toga y birrete. Canapro les regala tres fotos, pueden traer a sus invitados y el grado se realiza en el auditorio de la Cárcel por medidas de seguridad”, explica la coordinadora.

En el año 2012 salió la primera promoción de bachilleres de la Cárcel Distrital, desde entonces se han tenido cinco promociones, y la que sale este año sería la sexta. En todos los ciclos se manejan cuatro competencias claves que estructuran todo el modelo educativo de esta pequeña ciudad: comunicativas, lógico-matemáticas y ciudadanas.

Las aspiraciones de estas personas no terminan aquí, si un estudiante decide continuar su formación académica y resuelve entrar a la universidad mientras purga su pena, la Cárcel Distrital le cumple el sueño a través del Punto Vive digital, allí puede estudiar de manera virtual, siempre y cuando asuma los costos de la carrera a cursar.

Canapro también les brinda esta opción, si una persona sale en libertad y culminó su proceso, puede ingresar a la universidad de esta entidad, solamente debe elegir la carrera que desee y pagar un salario mínimo semestral que puede ser diferido a cuotas.

Pero los beneficios no terminan, pues la entidad en este gran proyecto otorga descuentos del 30% a los familiares del estudiante que también se quieran vincular. Hay una parte vital en todo este escenario, un aspecto que se convierte en fundamental para los moradores de este lugar: las visitas, fueron establecidas para el último día de la semana. Cada domingo del mes, los internos reciben una visita diferente que se establece por categorías.

El primer domingo van los familiares menores de edad que tengan primer grado de consanguinidad con la persona a visitar. El segundo fin de semana le corresponde visita a los hombres. La tercera semana se realiza la visita conyugal y el último domingo es visita de mujeres.

“El día de visitas íntimas es una sola entrada. De los 810 hombres que tenemos, la tercera parte recibe esta visita, llegan 200 mujeres, de las cuales 70 intentan ingresar con elementos y sustancias prohibidas”, expresa el capitán José Milton Ordoñez, coordinador de seguridad de la Cárcel Distrital.

En un momento se buscó darle un respiro a las familias para que realizaran otras actividades en su día de descanso, por esto, se establecen dos turnos para las visitas, el primero de 7:30 a.m. a 11:30 a.m., y el segundo de 1:30 p.m. a 4:30 p.m. En el caso de la visita íntima y por la poca asistencia que se presenta ese día, se fija una visita única de 7:30 a.m. a 1:30 p.m. Las parejas que están en la Cárcel Distrital también pueden realizar esta visita los días autorizados.

En este espacio, las personas privadas de la libertad además de compartir con sus familias pueden recibir los elementos de aseo y en casos puntuales los medicamentos que necesitan para la semana o el mes. En el caso de los fármacos, estos son guardados y suministrados por varios enfermeros que disponen la entidad para evitar sobredosis. Todos los jueves se realiza una pequeña jornada de ingreso de elementos para las personas que han llegado a la Cárcel durante la semana.

“Cada tres meses la Administración hace una jornada denominada Visitor, en la cual se cambian los listados de los visitantes. En casos especiales, como las visitas desde el extranjero u otra ciudad del país, se emite un permiso extraordinario”, sostuvo el capitán Ordoñez.

El número de personas que visitan la Cárcel cada domingo varía, pues durante las visitas de mujeres entran 550 personas en el primer turno, 600 en la tarde. En las citas íntimas ingresan cerca de 270 mujeres. La visita de hombres es muy reducida, 250 en cada turno y la visita de menores es la más amplia, pues sobrepasa las 700 personas en cada turno. Cada persona tiene derecho a ingresar un máximo de 10 personas en cada visita.

Si bien la Cárcel Distrital es un espacio que acoge a personas privadas de la libertad, es también un lugar en dónde se debe garantizar protección y seguridad a los trabajadores. “Se tiene varios planes: de riesgos, de emergencias, de defensa y de evacuación actualizados. Los tengo impresos y en un medio magnético, porque hacen parte de las inspecciones y auditorías que me hacen”, explicó el capitán Ordoñez.

Allí, todo se fundamenta de acuerdo al plan de evacuación. Se tienen previstos una serie de eventos como terremotos, incendios, atentados e inundaciones para los que el equipo de seguridad está preparado. Toda la guardia y el equipo administrativo de la Cárcel Distrital recibe dos capacitaciones anuales que van acompañadas de simulacros de evacuación que se realizan en todas las instalaciones.

“Tengo un plan para la parte administrativa totalmente independiente al reclusorio. Si ocurre un incendio en uno de los pabellones tengo un sistema de traslado al frente del pabellón, entonces la guardia ya sabe cómo sacarlos, y por ejemplo, las internas ya tienen orden de ir y ordenar 25 colchones para atender a los heridos”, sostuvo.

La Cárcel Distrital, sin duda, tiene mil historias que contar y cientos de enseñanzas que dar a los osados que se arriesgan a recorrer su interior.

 

La Cárcel Distrital en 17 imágenes

Este centro penitenciario se convirtió en un modelo de reclusión en Colombia, no solo por el buen trato que reciben los internos, también por las oportunidades que se les brinda para que aprendan nuevos saberes.

 

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