Ángeles Azules han adelantado más de 1.600 recorridos para cambiar la vida de los habitantes de calle

En lo corrido de este año estos hombres y mujeres que hacen parte del escuadrón de Ángeles Azules han adelantado 1.680 recorridos por todos los rincones de la ciudad, en los cambuches y hasta bajo los puentes,  para invitar a los habitantes de calle a que acepten los servicios del Distrito para su recuperación.

Never Luis Medrano, de 43 años, llegó a Bogotá en el 93 tras abandonar el municipio de Colosó en Sucre, por el conflicto armado que amenazaba su región. Desde hace más de una década hace parte del grupo Ángeles Azules pues, dice, tiene una gran convicción por ayudar a los demás.

"Cuando uno viene de la provincia, trae esa vocación por el servicio, por colaborar por el otro”, afirmó.  “La solidaridad es una cosa que se cultiva en los pueblos pequeños y en las regiones porque se conoce todo el mundo. Me enteré que iban a ampliar la cobertura para los servicio de la Secretaria Social y me presenté y 11 años después sigo aquí”.

Según los datos de la entidad, las zonas donde se concentran más habitantes de calle son Santa Fe, Candelaria, Los Mártires y Puente Aranda, sobre todo en la Calle 26 entra la carrera 1 NQS, Tercer Milenio, Bicentenario, Plaza de Las Nieves, y Carrera Séptima.

Allí, durante la noche y el día se puede ver a los cerca de 250 Ángeles Azules abordando a los habitantes de calle, pues trabajan las 24 horas.

Gran parte de este grupo, que cuenta con 700 miembros, son psicólogos, trabajadores sociales, terapeutas, artistas y educadores. 250, de ellos, realizan el abordaje territorial, que consiste en buscar a los posibles beneficiaros en parques, caños, canales de agua y sectores críticos de la ciudad.

"Nosotros también implementamos acciones de educación en calle, el manejo de la ansiedad, el  manejo del dinero, la resiliencia, hábitos de cuidado y una atención psicosocial que en últimas, es el gancho para que accedan a los servicios y tengan la posibilidad de replantearse sus proyectos de vida", aseguró Medrano.

También explicó que en muchos casos los habitantes están en depresión, son dependientes del consumo de drogas o atraviesan momentos difíciles en sus vidas...

Entonces, ¿qué hacer en estos casos, que parecen perdidos? Insistir, asegura.

No importa si llueve o hace sol, todo esfuerzo vale la pena, en especial cuando se los encuentran tiempo después y les cuentan que han restablecido sus vidas, han salido adelante y están trabajando o estudiando. "No hay nada más grato que verlos así y saber que sí es posible", concluye Medrano.

¿Cómo es este acercamiento?

Con un saludo caluroso, los Ángeles se acercan a los habitantes de calle,  hablan con ellos, les preguntan cómo están, cómo se sienten y si tienen alguna dolencia física. Posteriormente les hablan sobre los servicios que brinda la Secretaría Social y los invitan a que se acerquen a uno de los cuatro hogares de paso, donde reciben alimentación, dormitorios, autocuidado personal y acompañamiento psicosocial.

Este es un primer paso para iniciar un proceso integral a la inclusión social y laboral. En 2017 se atendieron 11.487 habitantes de calle y unos 512 culminaron con éxito el proceso de superación.

"Una mañana estaba yo desesperado, en una esquina sin saber qué hacer, cuando apareció de la nada una camioneta y las personas que iban ahí, me dijeron: "¿Pelao, quiere cambiar el rumbo de su vida?" Ya no soy una persona que entraba a algún sitio a pedir y lo miraban como bicho raro, ahora entro a comprar no a pedir", cuenta Iván Camargo, exhabitante de calle.

Allí también se pueden vincular a la formación en artes y oficios, al igual que se coordina su culminación de estudios en primaria y secundaria.

"Gracias a Dios, ya no pienso en la droga. Ya me entretengo con diferentes actividades. Entonces es algo que le mantiene la mente ocupada y tiene uno que aprender un arte, así el día que uno salga de acá, salga uno con algo estable", Carlos Quintero, exhabitante de calle.

Una granja agropecuaria se convertirá en nuevo centro para habitantes de calle

Con el objetivo de aprovechar el aprendizaje que brinda la agricultura en los procesos de recuperación personal, se implementará un nuevo centro de atención en donde los beneficiarios del programa no solo recibirán servicios de alimentación, autocuidado y acompañamiento psicosocial, sino adicionalmente, aprenderán el trabajo de la tierra y el aprovechamiento de la producción de los alimentos que de ella se produzcan.

Se proyecta que este nuevo centro entre en funcionamiento en noviembre con una capacidad para 100 personas.

Este centro de atención se suma a las 15 unidades disponibles ofreciendo servicios de recuperación personal, acompañamiento psicosocial, inclusión social, laboral, formación en artes, oficios y ahora, la incorporación del ‘agro’ como herramienta adicional para el éxito de los procesos.

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