Cuando una delegación deportiva tiene la convicción de ser campeona no debe dejar nada al azar.

Desde el mismo día en que se coronó campeón de los Juegos Intercolegiados Nacionales que se llevaron a cabo el año pasado en la ciudad de Cartagena Bogotá empezó a trabajar para retener el título.

Este trabajo se inicio desde el mes de febrero cuando se abren las inscripciones para los Juegos Intercolegiados Distritales de donde salen los colegios y deportistas que estarán representando a la Capital de la República en la fase Nacional.

Pero lo que pocos saben y ven es que detrás de ellos hay otro equipo, otra delegación que comienza a trabajar varias semanas antes y tiene la compleja misión de hacer que en el sitio de concentración todo esté bien dispuesto y así los deportistas puedan obtener los mejores resultados.
Son cientos de horas de trabajo alrededor de un grupo que se prepara para sacar la cara por Bogotá. Todo debe quedar bien calculado, nada puede faltar y ni pensar en improvisaciones, comida, ropa, alojamiento, recuperación, cuidados médicos hacen parte de la misión para retener el título, “Aquí están los mejores deportistas estudiantes de Bogotá y por eso se les da lo mejor”, dice Tirso Zorro, jefe de misión, él ‘capitán’ administrativo de esta delegación, gran responsable de que este ‘barco’ llegue a buen puerto.
Una delegación numerosa



Antes de iniciar el recorrido, es importante saber cómo se escogen a los deportistas para arma este gran andamiaje.
Desde el mes de marzo se realizaron eventos selectivos en las 20 localidades de la ciudad, dos meses antes de la inauguración de los Juegos Intercolegiados Nacionales, la Capital de la República lleva a cabo la fase final distrital de las justa para escoger a los colegios y deportista campeones que irán a los Juegos Intercolegiados Nacionales,
Una vez seleccionados los representantes, viene la parte de escogencia del sitio de concentración, esta vez fue en fincas que se han convertido en hoteles como Los Nogales, las Heliconias y el hotel del Campo, ubicado en el municipio de Quimbaya Quindio.
Allí los esperan, el jefe de disciplina, el coordinador de transporte, el equipo técnico un grupo de recreadores y tres médicos, cuatro fisioterapeutas, una nutricionistas y una sicóloga, quienes están listos para dar la bienvenida a los deportistas y resolver las inquietudes.
Una vez en el hotel, empiezan a regir las reglas de la comisión de disciplina: las habitaciones son distribuidas de acuerdo al deporte y ningún deportista puede exigir compartir cuarto con un compañero determinado. El jefe de disciplina, reúne a toda la delegación ´para dar indicaciones y exige el cumplimiento de unas normas básicas de comportamiento y de convivencia.

 

 

 


En el hotel se cuenta con un consultorio para atender a los depotistas afectados

El departamento médico está dispuesto en un salón del hotel Las Heliconias, en el primer piso. Allí, Rentería también dirige un trabajo algo dispendioso, pero que es vital en el rendimiento de los convocados, es la recuperación que hacen las fisioterapeutas, quienes hacen a través de masajes, colocación de hielo y calor la recuperan a los deportistas después de las competencias.
Es hora de comer
Llegamos a la cocina del hotel, donde Nora Torres se mueve con celeridad para que todo esté listo, porque van a ser las siete y los muchachos llegan a cenar. Élla es, desde hace dos año, la chef del hotel, siguiendo las instrucciones de la nutricionista de la delegación de Bogotá Paola Hoyos, prepara el menú es cual es muy balanceado con carbohidratos, pocas harinas y mucha fruta.
“Los que más comen son los levantadores de pesas, por su contextura física lo requiere, y en algunos casos no comen nada en todo el día para que den el peso exacto cuando los pesen” dice Nora; los que menos son los “pitufos” de gimnasia.
La comida se sirve en bufé, en algunos casos se debe llevar el almuerzo a los escenarios porque los deportista no tienen tiempo para volver al hotel debido a la programación que es muy apretada, esta se envía en bandejas de icopor.
“Mi mayor satisfacción es que yo pase por la mesa y vea que ellos han comido todo con gusto”, manifiesta Norita como le dicen, quien también, a veces, es cómplice para complacer algún antojo. “Negociamos. Si me dicen ‘cámbiame la papa por más ensalada o fruta, no hay problema”.
No todo es deporte
Cuando no están pensando en cómo, lanzar, hacer una jugada ó cuál será el rival, los muchachos de la delegación ocupan su tiempo, principalmente, en la televisión, en pasear por la finca y la música. También hay tiempo para las tertulias, por disposición del departamento médico y de los entrenadores está prohíbo usar la piscina.

Una vez finalizada la jornada se premia a los deportistas que han obtenido medallas de oro.
Otro, que son fundamentales dentro de la delegación son los recreadores, ya que en el hotel realizan actividades para los chicos y en los escenarios son quienes alientan a los deportistas, con pitos, cornetas, bombos y canticos formando en las tribunas de los estadios y coliseos una verdadera fiesta cachaca.
El transporte “un dolor de cabeza”
Juan Gómez, o “Papá Noel”, como le dicen por su parecido con el personaje, fue el encargado de coordinar el transporte de la delegación capitalina, la organización de los Juegos Intercolegiados Nacionales designó para Bogotá dos buses y una van, por eso desde la noche anterior, en las reuniones, Juan debe tomar atenta nota de los horarios de salida de cada deporte para hacer un flujograma de salida, “en esta labor debo saber donde quedan los escenarios para no enviar un bus con dos delegaciones” dice Juan quien se rasca la cabeza cuando suena el avantel para solicitar un bus en el coliseo del Café porque ya termino el partido de baloncesto y los jóvenes están esperando para que los recojan.
Así son las concentraciones por dentro, los “veteranos” terminan su participación y esperan ser convocados para unos Juegos Nacionales, y los primiparos desean volver el próximo año, para que los miren como “veteranos”.

 


Los integrantes de la delegación de Bogotá deben cumplir con el horario establecido para tomar los alimentos y estar uniformados.
Allí incluye la hora de levantada, de desayuno, de desplazamiento a los escenarios para las competencias, quienes necesitan algo extra para conseguirlo, además, se indica que uniforme debe utilizar toda la delegación el cual debe usarse correctamente en el hotel y especialmente cuando van a competir en el caso de los deportistas.
En estas reuniones se hace el reconocimiento a los deportistas que han ganado medallas durante la jornada y se les brinda recreación y esparcimiento a los atletas.
Todo un trabajo científico
Una semana antes de que se dé inicio a los Juegos Intercolegiados Nacionales, a todos los deportistas se les hizo un examen de aptitud médica donde se estable que el joven no tenga ninguna lesión que le impida participar. El primer chequeo es del médico Carlos Rentería, quien examina rodillas, tobillos, columna, etc., después, les toman las medidas corporales y luego empieza un proceso clave en el control médico de los deportistas: se trata de los exámenes de laboratorio, que lleva a cabo el doctor Ricardo Gómez, médico deportólogo.
Debido al escaso tiempo de trabajo, los test de campo se reemplazan con análisis bioclínicos de algunas hormonas para determinar la carga de trabajo que trae cada atleta. “Hacemos pruebas de laboratorio que nos indican indirectamente el nivel de entrenamiento o el nivel de condición física que tiene el deportista”, explica Rentería.
Cada noche se hace una reunión donde participan los delegados y entrenadores de las diferentes disciplinas, así como todo el personal administrativo, para hacer un balance de la jornada y se les entrega la ‘carta de navegación’ para la jornada otro día.