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Los Cerros Orientales, un atractivo mayor de la ciudad de Bogotá

Ubicados en zonas rurales como las localidades de Sumapaz, Usme, San Cristóbal, Santa Fe, Chapinero y Usaquén. Situados al Oriente de la Ciudad de Bogotá, por su ubicación estratégica, facilitan la conexión regional con los Parques Nacionales Naturales de Chingaza y Sumapaz. La Reserva ha sido históricamente afectada por los procesos de expansión urbana, a pesar de los limitantes físicos y jurídicos que existen en ella. La Reserva Forestal es competencia de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca - CAR.

Los Cerros Orientales son elementos importantes de la identidad de los bogotanos, y significan la principal zona verde y fuente de producción de aire para la capital. Se encuentran vinculados a la vida cotidiana de sus habitantes, como puntos de referencia, potencialidades ambientales y lugares de recreación.

Por ejemplo en el cerro de Monserrate, se encuentran dos restaurantes que ofrecen exquisita gastronomía: Santa Clara y Casa San Isidro, así como también se encuentra la Plazoleta de Comidas. El primero, especializado en cocina francesa, funciona en una casa de estilo republicano trasladada desde Usaquén hasta el cerro; el segundo brinda platos de la cocina santafereña. La vista nocturna de la ciudad es fascinante; el acceso mecánico a los restaurantes, en horas de la noche, es posible previa reservación.

Claro que no se pueden dejar a un lado los problemas ambientales a los que han sido sometidos estos bellos paisajes, las especies nativas que poblaron los cerros, como el nogal, el retamo y animales como el venado, han ido desapareciendo. Buena parte de los cerros se han visto afectados por los procesos de urbanización y por la industria extractiva de materiales de roca, arena y arcilla con el predominio de canteras, chircales y ladrilleras que han implicado un deterioro por la deforestación.

Normatividad vigente de los cerros orientales


Monserrate

Uno de los cerros tutelares que se alza sobre el centro - oriente de la ciudad y se ha establecido como uno de los principales símbolos de la capital. Incluso sobre su importancia como centro de peregrinación religiosa, el cerro ha sido con el de Guadalupe el más notable punto de referencia geográfica de Bogotá durante siglos.

El santuario ubicado en su cima a pesar de su nombre "Santuario del Señor caído de Monserrate", irónicamente debe su nombre a "Nuestra Señora de Monserrate".


Guadalupe

El segundo de los cerros tutelares de Bogotá, es el complemento femenino, ya que lo corona la ermita en honor a "Nuestra Señora de Guadalupe".

A pesar de que sus facilidades turísticas no son iguales a las del cerro de Monserrate, semana tras semana, cientos de fieles suben al cerro para la tradicional misa dominical.


El Cable

Tristemente célebre por haber sido el escenario de algunos de los accidentes aéreos más recordados en la ciudad, se alza a la altura del tradicional sector de Chapinero.