brox-bogota


El sobreviviente del Bronx: 27 años de calle, un disparo casi fatal y su renacer

Mar, 05/29/2018 - 17:34

Ángelo volvió a la vida ya su familia después de vivir 27 años en las calles.

Cuando los agentes del CTI ingresaron al Bronx, Ángelo intentó escapar entre la turba que corría en medio de la ansiedad y la sorpresa. No era fácil, con su silla de ruedas tenía que sobrepasar la basura, el barro y los cuerpos casi fantasmales que estaban en la calle más peligrosa de Bogotá.

Dos años después, Ángelo Hincapié sortea obstáculos, pero en la pendiente que lo lleva a su casa en Cumbres del Norte, en Cúcuta, una loma donde el sol se estrella contra la tierra roja y besa las tejas de zinc, de un barrio humilde, pero sano.

Fue de los habitantes de calle ‘bravos’ del Bronx. Fue ‘taquillero’, ‘sayayin’, ‘rata’ y hasta ‘campanero’. Su discapacidad le permitía moverse entre las autoridades como ‘pez en el agua’. Y su silla de ruedas era famosa en los Sanandresitos, donde la gente le regalaba ropa y tenis de marca -su prenda preferida-, por su condición.

No le fue sencillo volver a su hogar, 27 años después, -se internó desde los 12 en las calles-, y aunque era su hogar, porque regresó con su mamá y sus cuatro hermanos, era extraño por las circunstancias. Aun así aprendió a ir al baño, a cambiarse y a realizar otras actividades sin ayuda.

Volvió a un almacén de ropa y después de décadas escogió una sudadera. El calor de Cúcuta lo lastima por los jeans y la fricción con la silla de ruedas. Puede parecer una banalidad, ir de compras, pero para alguien que solo mercaba ‘bichas y chinchín’, es toda una aventura.

“Es una felicidad inmensa poder volver recuperado a mi hogar. Al llegar de Bogotá donde estuve varios meses en recuperación me encontré con mis cuatro hermanos (Ángelo es el mayor), quienes me recibieron como si me hubiera criado con ellos en mi adolescencia. Tengo un sobrino pequeño que es una adoración y una sobrina, Juliana, quien es la persona que me cuida y me ayuda a moverme. Cuando vi a mi mamá la abracé y le juré nunca más irme de su lado. Ahora, solo me queda recuperar el tiempo perdido y ayudarla para que esté bien con nosotros”, cuenta Ángelo, quien, decidió montar una tienda en el barrio.

Hoy, dos años después de la intervención al Bronx, y tras recibir los beneficios del programa de recuperación de la Secretaría Social de Bogotá, puede decir con tranquilidad y una diáfana conciencia, que no volvió a consumir y que, de vez en cuando, se toma una ‘pola’ para la sed.

Producto de la vida en las calles le quedó un disparo que lo dejó en silla de ruedas y miles de oscuros recuerdos. Ya no piensa en eso. Ahora, en Cúcuta, es un nuevo hombre, uno que nació hace dos años y que, según sus propias palabras, tiene una nueva vida por delante, junto con las personas a las que dejó de ver por tanto tiempo.

“Comencé a robar y a los 20 años me pegaron un tiro. Eso fue en el centro. Estaba robando y me cogí una cartera. Cuando iba caminando, a unas cuadras del lugar, en el centro, un celador me alcanzó y me dijo: ‘chino entregue lo que se robó’, y empecé a responderle que nada, que yo no tenía nada. Seguí caminando y el celador, que iba en cicla, se fue, le dio la vuelta a la cuadra y se me paró de frente y volvió y me dijo: ‘chino, entregue lo que se robó’ y ahí yo ya me puse grosero y le respondí: ‘qué, h#&*… si yo no me he robado nada’, entonces el celador se paró como de medio lado sobre la cicla y de un momento a otro sonó un disparo duro. Quedé sobre el suelo, con los brazos abiertos, boca arriba. Sólo recuerdo a varias personas diciéndome, ‘tranquilo pelao, aguante que ya llamamos ayuda’ ”, evoca entre sonrisas. No se ríe de lo que le pasó. Se ríe de la buena suerte que tiene.

Y no se equivoca. Después de ese episodio duró cuatro meses en cuidados intensivos. Su vida era considerada un milagro. Así se lo dijeron varias veces los médicos. Y ahora, cuando Ángelo Ómar Hincapié, de 39 años, mira su pasado, y su presente, sabe que es así.

“Nada se hubiera podido lograr sin la ayuda del alcalde Enrique Peñalosa, y la secretaria Social. Ambos, en diferentes momentos, me dieron palabras de aliento y creyeron en mí. Eso fue vital para sentirme importante, con fuerzas de seguir adelante. Aún hablo con otros amigos de ‘El Camino’ (centro donde estuvo los últimos meses), y todos están bien. Nos mantenemos fuerte, sabemos que ahora depende es de nosotros”, cuenta Ángelo, quien además tuvo que cementar la entrada de su casa para moverse con facilidad.

Ángelo sabe que el camino apenas comienza. Que es pedregoso y lleno de tentaciones. Sin embargo, su voluntad y su decisión son sus mejores armas para la lucha que debe librar. Su familia, su mejor campamento de guerra; y sus proyectos, el mejor plan de batalla. Es un guerrero de la vida y se lo demuestra día tras día, se demuestra que sí se puede, que sí se pudo y que sí se podrá.

Título SEO: 
Historia de habitante de calle del Bronx que recibió un disparo
Keywords: 
Bronx, habitante de calle, Cúcuta, drogadicción
Sumario: 
La vida de Ángelo es de película. Vivió en el Bronx, donde su silla de ruedas era su mejor arma, y salió para volver a nacer. Acá contamos su historia.

Vea más notas