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Conozca el Jardín Botánico de Bogotá, un espacio verde para la ciudadanía

El Jardín Botánico José Celestino Mutis es uno de los lugares representativos de la ciudad. No sólo por los servicios ecosistémicos que le ofrece a los capitalinos sino por los procesos culturales y educativos que tienen lugar allí.

Es muy frecuente escuchar historias de capitalinos y turistas sobre los recorridos guiados por el Jardín Botánico. En veinte hectáreas de camino es mucho el conocimiento que se puede transmitir sobre la biodiversidad colombiana y de la región capital.

¿Qué colegio de la ciudad no ha programado una visita guiada para sus estudiantes?, ¿qué turista nacional o extranjero no ha incluido en su plan de viaje a Bogotá una visita a este exuberante jardín?, ¿quién estando dentro de este enorme espacio verde no ha dudado en tomarse una foto en el lago o abrazando un árbol?, ¿quién no siente que respira mejor una vez ingresa al sitio?

La primera pregunta cuando un visitante llega al JBB para hacer un recorrido guiado es por qué los jóvenes guías se llaman intérpretes. La explicación es sencilla: porque son los encargados de hacer más comprensible al visitante el entorno natural que están apreciando, porque el objetivo de la visita es entablar una forma de comunicación participativa en la que el guía expone su conocimiento sobre la naturaleza y el visitante tiene la posibilidad de intervenir y emitir su opinión sobre lo escuchado a partir de su propio conocimiento y experiencias personales. Se trata de un recorrido interactivo en el que el intérprete de la naturaleza y el visitante conversan de manera fluida.

Cada recorrido es diferente. Son diversas las rutas que siguen los intérpretes para enseñarles a los visitantes las 32 colecciones vivas y de referencia, y las más de 16.000 plantas de 8.000 diferentes especies vegetales. Aproximadamente son cincuenta las rutas existentes para recorrer en un tiempo máximo de dos horas cada uno de los rincones del Jardín aprendiendo a reconocer plantas y los ecosistemas característicos de la diversidad biológica colombiana, que incluyen representaciones de ambientes desérticos, bosques, selvas, páramos y humedales.

Un aspecto importante que hay que señalar es que las rutas también se eligen dependiendo del tipo de público al que vaya dirigido el recorrido. Hay rutas para niños, adolescentes, adultos mayores, personas con discapacidad física y cognitiva, estudiantes universitarios y las que se programan dependiendo de las necesidades e intereses particulares del visitante.

Además de los recorridos guiados, el JBB ofrece al público general ecotalleres que tienen una duración de cuatro horas y que, como las rutas guiadas, responden a los estándares curriculares de ciencias en los niveles de preescolar, primaria y secundaria.

En los ecotalleres se estudia ecología, arborización y paisajismo, taxonomía, biodiversidad, flora distrital, regional y nacional, etnobotánica, manejo y usos de las plantas, entre otras temáticas. Estos se valen de diferentes metodologías para hacer más comprensible a las personas conocimientos sobre la naturaleza, el reconocimiento del territorio, la importancia de los saberes tradicionales y demás asuntos relevantes sobre el entorno capitalino, relacionados con la sostenibilidad de la ciudad como la gobernanza del agua, su renaturalización, la adaptación al cambio climático y la construcción de una ciudad más incluyente.

Entre las metodologías utilizadas está el reconocimiento de la naturaleza por medio de los sentidos; también la ruta denominada "seres mágicos del bosque" que toma como referentes seres mitológicos para explicar los diferentes elementos de la naturaleza y la ruta "ambiente y sociedad" orientada al reconocimiento de las culturas indígenas del país mediante las representaciones de ecosistemas en el Jardín.

Tanto las visitas guiadas como los ecotalleres tienen el objetivo no sólo de poner en contacto directo a los visitantes con la naturaleza, sino de crear y reforzar en ellos la conciencia sobre el cuidado ambiental y la importancia que tienen la conservación, la protección y la restauración de la naturaleza.

Todo lo anterior se traduce en beneficios que afectan su calidad de vida, y más en una ciudad como Bogotá, eminentemente rural, que a diferencia de muchas de las ciudades contemporáneas que se caracterizan por responder a modelos de urbanización acelerada que privilegian el asfalto por los árboles, aún ofrece espacios verdes para el disfrute de capitalinos y visitantes.
Para mayor información sobre el Jardín Botánico visite  http://www.jbb.gov.co/jardin/